Una
década después, cuando se produjo una suerte de estallido en torno
de la música folklórica, meramente consumista, el nombre de Mercedes
Sosa ya estaba comprometido con el canto popular como integrante
del Movimiento del Nuevo Cancionero,
una corriente renovadora del folklore, surgida en la provincia de
Mendoza, que proponía dejar de lado las modas pasajeras, para poner
el acento en la vida cotidiana del hombre argentino, con sus alegrías
y tristezas.
Entre
los artistas fundadores y promotores de este movimiento estaban
Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus y Tito Francia.
Sus
aptitudes artísticas y personales sorprendían a un público
acostumbrado a otra cosa. Junto con su marido Manuel Oscar Matus,
hicieron conciertos en la Universidad. Otros escenarios los empiezan
a recibir alentadoramente. Matus editó en un sello independiente el
primer disco
de Mercedes Sosa: "Canciones con
fundamento".
Por
esa opción, la cantante tuvo que trajinar varios años antes de
conseguir un reconocimiento como el que obtuvo en el Festival Nacional
de Folklore de Cosquín, en 1965, cuando gracias a la generosidad del
cantor Jorge Cafrune, el país entero pudo conocer a esta maravillosa
cantante argentina y fue la ocasión que marcó el nacimiento de la
gran artista popular que siempre mereció ser. Después, fueron sus
innegables condiciones las que le permitieron convertirse en la gran
figura que hoy aplaude todo el mundo.
También
en 1965 intervino en la grabación de "Romance de la muerte de
Juan Lavalle", de Ernesto Sábato y Eduardo Falú, cantando "Palomita
del valle".
En
marzo de 1966, se conoció "Yo
no canto por cantar",,
con una docena de canciones hoy antológicas, entre las que estaban "Canción
del derrumbe indio", "Canción para mi América",
"Chayita del vidalero", "Los inundados",
"Zamba para no morir", "Tonada de Manuel Rodríguez"
y "Zamba al zafrero". Tal fue la aceptación de este
disco, que apenas siete meses después, en octubre, fue invitada a
grabar otro que apareció con el título de "Hermano".
A
fines de 1967, "La Negra"hizo conocer "Para cantarle a mi gente",,
un disco que acumuló un importante caudal de poesía argentina y
latinoamericana.
En
abril de ese mismo año, había subyugado al público europeo y de los
Estados Unidos con exitosas actuaciones en Miami, Lisboa, Porto, Roma,
Varsovia, Leningrado, Kislovo, Sochi, Gagri, Bakú y Tiflis. Durante
esa gira conoció a Ariel Ramírez quien le propuso, de inmediato, ser
la voz de "Mujeres
Argentinas",
trabajo que recién se concretaría en 1969, luego de la aparición de
"Zamba para no morir",
una recopilación con los temas de mayor trascendencia grabados hasta
ese momento, y "Con sabor a Mercedes Sosa",
en el que registró por primera vez "Al jardín de la República".
Cuando
le propusieron grabar "Mujeres
Argentinas",
el país estaba viviendo bajo el peso de un régimen militar y Mercedes,
como muchos argentinos, sufrieron las consecuencias: sus canciones no
se podían difundir por Radio Nacional, una emisora gubernamental.